Odio ganar... aunque también odio perder...odio saber que haré mañana y no saber lo que hice ayer... 
Lo cierto es que esta frase me describe en pocas palabras y sin necesidad de dar un sinfín de detalles. 
Ayer por la tarde navegando por las actualizaciones me sumí por un buen tiempo en algunas historias, frases y blah blah, no lo hacía hace mucho y leí de inicio a fin el Diccionario del Diablo  de pronto me sentí muy contenta e identificada, el sarcasmo de Bierce me encanta y me dejó el apetito sano por los libros. Una historia que sosiegue a las cucarachas que me carcomen el cerebro con sentimientos que vienen sin razón, porque no tienen pies de cabeza, pero que por algún motivo están ahí, absorbiendo mi pensamiento y sometiéndome al más enervante estado, que es estar bien, con tan solo ver y/o estar cerca de ese ser frívolo que no tiene la menor idea de lo que sientes y si lo sabe ¡Peor aún! *risa sarcástica* De momento me siento entre contenta y resignada, pienso y pienso en el próximo movimiento para dar un paso relevante y hacer que algo suceda, pero nooooooo, el miedo al rechazo puede más  *risas* o quizás a hacer el ridículo, aunque sé que por lo menos se acordará de mí jajaja. Si fuera otra persona y en estos instantes echara un vistazo a estas líneas, diría que esta chica da miedo y es una psicópata, sin embargo sólo soy una simple mortal prisionera de un inmenso pesimismo y un ideal con pantalones. 
Piedad querido universo, un empujoncito....

Inevitable

Por alguna extraña razón aún sigo obstinada con alguien del pasado, no con la misma energía de antes, sin embargo el hecho que no lo deje ir así tan fácilmente me deja pensando. Quizás porque no hay alguien más o simplemente porque soy muy terca. 

Chicos...

Acabo de leer una entrada muy divertida de uno de mis periodistas favoritos y mientras lo hacía fue inevitable cuestionar al mundo o no sé a quien me escuche el porqué no habían hombres así, creo que se están extinguiendo, de esa madera ya no los hay, y si los hay aún no ha llegado uno para mí. No me alarma, pero tampoco soy indiferente. Hace algún tiempo me gustaba un tipo algunos años mayor que yo lo cual me motivaba mucho, y le ponía una matiz diferente al trajín de todos los días, bueno eso duró algún tiempo hasta que dejé de verlo y aquello quedó relegado al olvido con el dolor de mi corazón, porque las circunstancias en las que podía encontrarlo eran determinadas. Recuerdo que durante aquel tiempo capté detalle a detalle cada uno de sus gestos y me gustaba más. El corazón se aceleraba cuando había contacto visual con él, asunto que aún sigue, pero con la diferencia que asumí que no es para mí, así que mejor lo dejo ahí. Además me gusta otra persona a la que no deseo dar la mínima importancia pero que sin embargo espero y soporto y lo hago con la mayor dedicación. Cosas que pasan y me molestan, porque no resisto a los chicos poco maduros y viene uno y se atreve a transgredir lo que yo considero casi como principios (risas).

Ah estoy sacrificando casi dos meses de mis queridas vacaciones para recuperar y avanzar algunos cursos de la universidad, a lo que llaman cursos de verano jaja sólo espero terminar y alistar maletas para tomar vuelo y disfrutar de algunos días o semanas quizás lejos de la ciudad.

Que así sea :)

Apetito amargo


Tenía muchas ganas de escribir, algo así como gritar pero sin levantar mucho la voz [si se pudiera...] y de reír, pero de esas risas sin alegría, creo que para evitar el llanto, que si me hecho a llorar...no lo sé, quizás y luego me doy cuenta que sólo son lágrimas un tanto vacías, que mi pena no es insufrible.
Han pasado tantas cosas por mis narices, que soy incapaz de sorprenderme, he probado el sabor amargo de algunos desencantos, que a estas alturas de mi corta existencia sé cómo cerrar algunos capítulos y escribir nuevas historias, claro que aún faltan muchas cosas más.
A veces no es sólo el dolor o la angustia, sino la esperanza que me entusiasma y me abre posibilidades y me las cierra, como quien dice 'me pone la miel en los labios' . Sin embargo me la suda, he dicho y Lo triste de todo esto es que sé que volveré a creer y tener esperanzas.
Quisiera pasear con descaro mi indiferencia pero mis ojos me delatan, o quizás con franqueza escupir ciertas verdades y deshacerme de ellas, no obstante he fallado en decirlas a la persona indicada y en silencio he sabido adormecer el recuerdo.